Ojos cerrados
Menos estímulos visuales: una referencia para observar la actividad cuando la atención no está tan dirigida al exterior.
El mapa cerebral QEEG aporta información sobre la actividad eléctrica del cerebro que interpretamos junto a la historia y la exploración clínica.
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El registro aporta información sobre la actividad cerebral que puede ayudar a comprender mejor su funcionamiento. La leemos junto a la historia, los síntomas y la exploración clínica.


Del registro al análisis. EEG crudo en reposo y visualización sLORETA. Son ejemplos de registros distintos: cada resultado requiere interpretación clínica.
Comparamos la actividad en reposo con los ojos cerrados y abiertos: con menos entrada visual y en contacto con el entorno. Cuando la pregunta clínica lo requiere, añadimos tareas para observar cómo cambia ante una demanda cognitiva.
Menos estímulos visuales: una referencia para observar la actividad cuando la atención no está tan dirigida al exterior.
La entrada visual nos permite comparar cómo cambia la actividad al estar en contacto con el entorno.
Una actividad de atención o procesamiento ayuda a observar la respuesta ante una carga cognitiva concreta.
Una ventana al cerebro vivo, en funcionamiento.
El mapa aporta una pieza para comprender el funcionamiento cognitivo y emocional de la persona. Su significado aparece al relacionarlo con las tareas, su experiencia y la evaluación clínica; por sí solo no revela emociones ni indica un tratamiento.
El QEEG muestra ritmos y cambios en la actividad eléctrica. Para comprender qué significan en la vida de una persona, los relacionamos con tareas, pruebas neuropsicológicas y su historia. La velocidad de procesamiento, la atención y el descanso no se deducen de un mapa aislado.
Observamos cómo se organiza la actividad eléctrica y cómo cambia entre las distintas condiciones del registro.
La rapidez al responder se valora con tareas y pruebas neuropsicológicas. El EEG puede aportar contexto sobre la actividad durante esa demanda.
Las tareas muestran cómo se sostiene la atención; el registro puede ayudar a entender qué ocurre mientras la persona las realiza.
Cuando registramos la vuelta al reposo, observamos esa transición. El sueño y el descanso se valoran también en la entrevista y, si hace falta, con pruebas específicas.



Los datos cobran sentido al relacionarlos con la experiencia y la exploración clínica de cada persona.
Un QEEG genera una gran cantidad de información. Pero más datos no significan necesariamente una mejor comprensión. Interpretamos el registro en relación con la historia clínica, los síntomas, la exploración psicológica y neuropsicológica y las variables que pueden influir en la actividad cerebral en ese momento.
Sueño, agotamiento, nivel de activación, medicación, sustancias, estrés prolongado o determinadas estrategias de adaptación pueden influir en el registro. Por eso nos interesa no solo qué aparece en el mapa, sino si lo que observamos es coherente con otras fuentes de información y qué relevancia puede tener para el motivo de consulta.
Nuestro enfoque da especial importancia al análisis de la propia organización funcional de la persona y al cruce de información entre distintas pruebas y observaciones clínicas. No se trata simplemente de decidir si un valor se encuentra dentro o fuera de una supuesta normalidad.
Un mismo diagnóstico puede acompañarse de formas distintas de funcionamiento cerebral. Comprender esas diferencias ayuda a orientar el trabajo clínico hacia las necesidades de cada persona.
El QEEG no establece por sí solo un diagnóstico ni sustituye la valoración clínica. Sus resultados se interpretan junto a la historia de la persona y la exploración neuropsicológica.
Su aportación es observar la actividad eléctrica del cerebro en funcionamiento: en reposo y, cuando procede, durante una tarea. Comparar estas condiciones permite explorar cómo cambia su actividad ante distintas demandas. Esta información puede dar una dirección más específica al trabajo de neurorregulación y ayudar a adaptar la intervención a esa persona.
Una exploración amplia de la actividad eléctrica cerebral desde múltiples localizaciones. Puede resultar útil cuando necesitamos obtener una visión más extensa del funcionamiento o para orientar determinados procesos de intervención.
Registros más breves y focalizados que pueden ser suficientes cuando la pregunta que queremos explorar es concreta.
Mediciones dirigidas a determinadas variables para establecer un punto de partida, estudiar una cuestión específica o seguir su evolución.
La mejor exploración no es la que más mide, sino la que aporta la información necesaria para responder a la pregunta que tenemos delante.
El punto de partida es lo que te preocupa: qué dificultades notas, desde cuándo y cómo afectan a tu día a día. Tu historia y la entrevista ayudan a precisar qué preguntas puede aclarar el registro.
Un gorro con pequeños electrodos recoge la actividad eléctrica de tu cerebro mientras estás en reposo, con los ojos abiertos y cerrados. Según el motivo de consulta, el registro puede incluir alguna tarea sencilla.
Los resultados se ponen en relación con tu historia, tus síntomas y las demás pruebas. También se tienen en cuenta el sueño, la medicación y otros factores que pueden influir en el registro.
Una explicación clara de los resultados: qué pueden significar en tu caso y qué límites tienen. Esta información puede ayudar a valorar los siguientes pasos y a orientar tu terapia.
La información del mapa puede ayudar a orientar la neurorregulación: un trabajo para favorecer la capacidad del sistema nervioso de adaptarse a las demandas y recuperar el descanso.
Neurofeedback. Un entrenamiento que utiliza información de la actividad cerebral, presentada mediante señales visuales o sonoras, para practicar su autorregulación. El QEEG puede ayudar a orientar qué aspectos explorar y entrenar, junto a la evaluación clínica.
Biofeedback. Permite observar respuestas del cuerpo, como la respiración, el ritmo cardíaco o la tensión muscular, y aprender a regularlas. Aporta otra vía de trabajo sobre la activación y la respuesta al estrés.
Estas herramientas pueden combinarse con psicoterapia, trabajo corporal y estrategias neuropsicológicas. La elección y el ritmo de la intervención dependen de tus necesidades, de cómo respondes y de los cambios en tu vida cotidiana.
Una mirada neuropsicológica, con especial atención a altas capacidades, TDAH y trauma. Más allá de una etiqueta, interesa comprender qué supone para ti sostener la atención, gestionar la intensidad, recuperarte del esfuerzo o sentir seguridad.
En distintas situaciones clínicas, los objetivos pueden incluir una atención más estable, recursos frente a la sobrecarga, mayor capacidad de descanso o una respuesta más flexible ante el estrés. En altas capacidades, el foco está en las dificultades y necesidades de la persona, respetando su forma de funcionar.
El mapa no prescribe una técnica ni un protocolo. Sus resultados, unidos a tu historia y a la exploración neuropsicológica, ayudan a valorar qué trabajo tiene sentido para ti y cómo ajustarlo durante el proceso.
Una intervención adaptada a tu forma de funcionar.
El registro es no invasivo y no doloroso. Los electrodos recogen la actividad eléctrica cerebral: no introducen electricidad ni estimulan el cerebro.
Lo que conviene saber antes de valorar si esta exploración puede aportar algo a tu caso.
No por sí solo. El QEEG aporta información sobre la actividad cerebral, pero su interpretación necesita la entrevista, los síntomas y la exploración clínica. Tampoco sustituye otras pruebas que puedan ser necesarias.
No. Es un registro no invasivo y no doloroso. Los electrodos recogen la actividad eléctrica cerebral: no introducen electricidad ni estimulan el cerebro.
Acude con el cabello limpio y completamente seco, sin aceites, gomina, espuma u otros productos capilares. Antes del registro recogeremos información sobre sueño, medicación y cafeína. No suspendas ni modifiques tu medicación por tu cuenta.
Puede ayudar a comprender mejor la actividad cerebral y, junto con tu historia y la evaluación clínica, orientar los objetivos o ajustes de la intervención. El mapa no decide el tratamiento por sí solo.
No hacemos mapas para buscar anomalías que corregir.